Sr. Director
Nosostros, los
barilochenses, somos gente buena, gente de trabajo, de esa forma fuimos
construyendo esta hermosa ciudad, nadie nos regaló nada.
Nuestros abuelos llegaron
hace muchos años a este maravilloso rincón inhabitado de Sudamérica con un
sueño, un sueño de gente verdaderamente noble, reconstruir sus raíces europeas
y cristianas en este lugar salvaje del mundo al que la civilización no había
llegado.
Hoy nosotros, sus hijos y
nietos, continuamos esta excelsa tarea, dar forma, con el sudor de nuestro
trabajo y el compromiso diario de gente de bien, a esta Suiza Argentina, para
que un día el mundo entero pueda admirarse de lo que hizo nuestra gente.
No queremos más que orden
y progreso, si todos tiramos fuerte del mismo carro saldremos adelante de todas
las pruebas que nos pone la naturaleza y Dios en su infinita misericordia.
Sabemos que hay algunas
personas que sufren necesidades, siempre que podemos los ayudamos, además de
darles trabajo a nuestros empleados sin importar el color de su piel o en que
barrio viven, tenemos gestos que no dejan de mostrar la enorme generosidad de
nuestra raza, nuestros empleados saben que periódicamente pueden contar con una
bolsa de ropita que ya no usen nuestros hijos, o un pan dulce para navidad;
pero no vemos bien que quiera torcerse el camino del desarrollo con pedidos
excesivos.
¡Terminemos con los
subsidios solo alimentan la vagancia!, que es eso de querer vivir sin trabajar,
y si es como dicen, que no hay trabajo para todos, hay que capacitarse,
vestirse mejor, cortarse el pelo y llegar bien temprano, y verán cómo se
consigue ese trabajito que dicen que no existe. Si no lo consiguen en los
hoteles del centro, en nuestras casas siempre hay algo para hacer, limpiar, podar,
cortar el pasto, vaciar el tanque cloacal, es mentira que no hay trabajo.
Pero por sobre todas las
cosas, esa parte de la ciudad que reclama sin cesar, debe entender que todos
vivimos del turismo, no se debe afear la postal con pintadas, o actitudes fuera
de lugar. Si fueran verdaderamente solidarios con la ciudad evitarían bajar al
centro si es que no pueden vestirse como gente decente, no es discriminación,
es inteligencia, de esa forma los empresarios facturaríamos más y ellos
tendrían más trabajo, y de esa manera, con el esfuerzo de todos tirando del
mismo carro, construir la ciudad que soñaron los pioneros, nuestros abuelos, una
estatua sagrada nos guía, la del General Argentino Roca, veamos en un gallarda
estampa la actitud que debemos cultivar, seamos Roca para levantar la Argentina,
seamos “gente de bien”.
Lo saluda atte.
Eric Agarca
Presidente de la Cámara
de Nics de Bariloche “Quiero lucrar ahí”

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